domingo, 4 de marzo de 2012

MANERAS DE VER LAS COSAS

¡Zas! Se acciona la catapulta y el condenado sale despedido por los aires. Entonces, observa como los pies se alejan del suelo a una velocidad endiablada. Se siente ligero y puede ver las montañas, los ríos, los valles, los lagos. -Estoy volando- piensa, y con una enorme sonrisa en la cara grita: - ¡Dios mío, esta es la mejor condena a muerte de la historia!-.

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